Otra televisión es posible.


                                                                                        
Los simuladores
 
Esta última semana ha sido una de las peores de mi vida. Perdí algunos elementos con los que habitualmente se estructura el ego. Nada serio o insustituible pero si doloroso y desgastante.
 
Como consecuencia terminé en cama con fiebre y fuertes ataques de tos, lo que terminó con cualquier resto de energía que almacenara mi espíritu de superviviente. Pero como no hay mal que por bien no venga, pude disfrutar de una gran cantidad de cine que me prestó un buen amigo y que consumí de forma despiadada entre sueño y ataque tusivo.
 
Buen cine en general, aunque la verdad todo dentro de lo habitual. Pero algo terminó por mantenerme despierto más de seis horas consecutivas, sin achaques y sin necesidad de navegar, ni un segundo, por la red. Esa extraña situación se llama Los Simuladores. Una teleserie confeccionada en cine, con banda sonora orquestada clásicamente, con algunas pinceladas al dia y sobre todo con un guión que se sustenta en situaciones cotidianas y que respeta la inteligencia de un espectador exigente.

 

A continuación una reseña que encontré en Internet que define la serie.

Los Simuladores

Dentro del oscuro panorama de la televisión abierta, cuatro actores y un director argentinos  – amigos entre sí -, deciden hacer una apuesta fuerte, produciendo su propio programa y escapando a las convenciones televisivas de los últimos tiempos.

Irónicamente, el canal más conservador de la televisión argentina, les abrió las puertas a través de una coproducción (Telefé).

El argumento lo aportó el integrante más joven del grupo, Damián Szifron – a la vez director y guionista (junto a Diego Peretti) del programa -, y cuenta la historia de un grupo que se encarga de solucionar "pequeños problemas cotidianos" a cambio de dinero. Estos "profesionales", a través de la puesta en escena de una simulación, solucionarán la impotencia de un presidente, conseguirán que un alumno apruebe las materias que debe, lograrán que la compañía de seguros cumpla con el dueño de un mercadito que tenía la cuota vencida, etc.

Sin falsas morales

Los simuladores no trabajan movilizados por fines altruistas, ni tienen como objetivo cambiar el mundo. Sus motivaciones son estrictamente económicas, y no se cuestionan si lo que van a hacer es correcto o no, sino que responden a los pedidos de sus clientes.

A contrapelo del pensamiento políticamente correcto tan difundido en los últimos tiempos, la serie no realiza ningún tipo de planteamiento ético o moral sobre el accionar del grupo. Por ejemplo, en uno de los capítulos, la persona que va a verlos no tiene dinero para contratarlos y el grupo decide hacer igualmente el trabajo. Si bien lo solicitado era vengarse de un estafador, lo que moviliza al grupo es que la operación podía ser costeada con el dinero del propio estafador.

Sin lugar a dudas, Los simuladores manejan su propio concepto de justicia. Como explica su director: "el postulado general sería que muchas veces lo justo es ilegal y lo injusto es legal. Y Los simuladores están acá para ordenar un poquito eso. Ellos son invasivos, violan absolutamente cada una de las reglas que hay para violar, pero siempre el fin es noble. Son justos, pero políticamente muy incorrectos".

Resaltando el artificio

Tal vez obligados por el escaso presupuesto con el que trabajan, las diversas actividades que realizan no ocultan el artificio. Cuando se hacen pasar por agentes de la CIA, miembros de la NASA, oficiales de policía, etc., se nota que se trata de una puesta en escena, de una simulación.

Conscientes de esto, al resaltar el carácter de artificio, dan por descontada la participación y la complicidad del espectador para dejarse arrastrar e introducirse en el terreno de la ficción. Federico D´Elía sostiene que "la serie tiene mucho humor porque el espectador es cómplice de lo que va ocurriendo en el programa. Al no dejarlo afuera, las simulaciones se convierten en algo muy gracioso".

Los simuladores utilizan mínimos recursos para llevar a adelante sus trabajos. El ingenio y la creatividad son explotados al máximo, lo que puede ser válidamente pensado como una metáfora para demostrar que no son necesarios enormes cachets ni altos costos de producción para obtener un producto con respetables niveles de audiencia. En síntesis, que otra televisión es posible.

Señores actores

Si bien se sabe poco de las historias de los protagonistas, a través de mínimos recursos actorales, sobrios y lejos del exhibicionismo, el trabajo de D´Elía, Peretti, Seefeld y Fiore roza la perfección, al presentarnos a los personajes con simples trazos.

Federico D´Elía es Mario Santos encargado de la Logística y la planificación y jefe del grupo. Serio, profesional, irónico, culto, sólo se relaja cuando la misión ha concluido con éxito. Su interpretación nos hace recordar a los detectives del policial negro de la década del 40.

Diego Peretti es Emilio Ravenna, responsable de la caracterización. Tal vez debido a su tarea, Peretti es el más extrovertido del grupo. Las diversas caracterizaciones que debe realizar en los diferentes trabajos, le permite a Peretti demostrar su versatilidad actoral, la que le posibilita trabajar en diversos registros.

Alejandro Fiore es Pablo Lamponne, y está a cargo de la técnica y la movilidad del grupo. Si bien los simuladores no utilizan la violencia, Fiore representa el aspecto "físico" y la "rudeza" del grupo, necesaria en algunas oportunidades.

Martín Seefeld es Gabriel Medina a cargo de la investigación. Es el personaje más hermético, sus apariciones son esporádicas y suele mantenerse en un segundo plano.

Como sostiene Eduardo Fabregat en Pagina 12: "Federico D´Elía, Martín Seefeld, Alejandro Fiore y Diego Peretti demuestran que hay algo más que los soderos y campeones de la vida, los rudos policías alla argentina y los veranos del ´98 a repetición".

La repercusión que despertó en la audiencia, demuestra que el público está ávido de otro tipo de propuestas dentro de la televisión argentina, y que no se limita a seguir las tropelías de los reality-shows, o los vergonzosos novelones

Los derechos de esta serie han sido adquiridos por productoras de España y Chile entre otros, aunque ninguna de las versiones consiguieron un producto de la calidad de factura y cohesión actoral que ha exhibido el original argentino.

 

Observar video de la izquierda

Canal 13 comenzó a grabar la versión chilena de "Los simuladores"

Los guiones de la serie argentina, que presenta a cuatro hombres que resuelven problemas de todo tipo, fueron adaptados para el público nacional.
 
Este lunes, a las 09:00 horas (12:00 horas GMT) comenzaron las grabaciones de la versión chilena de "Los simuladores", la serie argentina de Telefé, cuyos derechos fueron comprados por Canal 13, canal que espera mostrar su nueva producción a partir de junio próximo.
Con gran éxito en su país de origen, "Los simuladores" cuenta las aventuras de cuatro profesionales que resuelven problemas cotidianos como pasar de curso a un mal alumno o solucionar los problemas de impotencia de un presidente, a través de una simulación. Sus motivación solamente es el dinero y no se cuestionan si lo que van a hacer es correcto o no, porque sólo realizan lo que les piden sus clientes.
Los protagonistas de esta serie en Chile serán Bastián Bodenhöfer como "Santos", Benjamín Vicuña como "Medina", Ramón Llao interpretando a "Lorca" y Daniel Alcaíno en el papel de "Ravena".
El director de la serie, Rodrigo Sepúlveda relató a Libre Acceso sobre el primer capítulo, donde se trabajará con los guiones originales, adaptados a la idiosincrasia chilena.
"El primer capítulo lo vamos a hacer en el Barrio Lastarria. Es un capítulo en el cual intervienen, aparte de los cuatro simuladores, Daniel Muñoz y Mariana Loyola, un matrimonio que se acaba de separar y que nuestros amigos los simuladores los van a ayudar a rejuntar", explicó.
La serie, de 50 minutos de duración por capítulo, se exhibirá a fines de junio, a las 22:00 horas en un día no definido hasta el momento por la estación católica.
Uno de los actores protagonistas, Daniel Alcaíno confesó que al ver uno de los capítulos de la serie argentina, que trasmite Telefé, quedó fascinado con el guión y describió a su personaje como "el alma de los simuladores".
"Me prestaron unos capítulo de ‘Los simuladores’. Yo no la había visto en el cable, y me pareció increíble la idea del guión (…) "Ravena" es el alma de este cuerpo, que son los simuladores. El director (Sepúlveda) nos contaba que alguien en Argentina la definía (a la serie) como un cuerpo: Santos era la mente, otro era el cuerpo, otro era el corazón, y yo vendría siendo (su personaje de "Ravena"), el alma de este cuerpo", señaló el actor conocido por su personaje de "Yerko Puchento".

 

 

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