(+/-) Hidroaysén: Una verdad incómoda


En un análisis de los pros y contras de las centrales hidroeléctricas en general y de Hidroaysen en particular, el articulista de *centralenergia, llega a una controvertida conclusión ….
“Se puede extraer de estos números que, en el mediano plazo, la alternativa a la hidroelectricidad son los combustibles fósiles, al menos en un 60% de la nueva capacidad eléctrica instalada que requiere el país antes del 2024.  Los altos aportes exigidos a las ERNC y a la eficiencia energética no son una alternativa a nada si no más bien un complemento a todo. A pesar de que a nadie le gusta escuchar que la alternativa a Hidroaysén es el carbón o los combustibles fósiles, me parece claro que en gran medida sí lo es”.

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www.centralenergia.cl / 23/05/11

Por Daniel Walker Del Río / Ingeniero UC, MSc Sustainable Energy Futures, Imperial College.

Ha generado una discusión del tipo religioso, en donde las pasiones y la fe se hacen pasar por razones. Participo de esa reyerta y reconozco que la complejidad me supera. Me supera porque no soy capaz de definir con objetiva claridad las ventajas y desventajas del “Sí a” y del “No a”, y menos logro sopesar esas intangibles consecuencias. Pero el tema energético es en el cual me desenvuelvo y puedo aportar entregando información más técnica que filosófica.

Mi objetivo aquí es discutir tres puntos.

  • 1: Que en la decisión de apoyar o no Hidroaysén no hay buenos ni malos, hay simplemente una decisión difícil en donde cuesta distinguir el “cielo del infierno”. No agredamos a quien piensa distinto, conversemos y tratemos de basar nuestras opiniones en las fuentes más académicas y formales posibles (descarto periodistas, políticos, Saras Larraines y Danieles Fernández, con todo el respeto que estos merecen no me parecen fuentes imparciales).
  • 2: En un tema tan importante se requiere mayor responsabilidad a la hora de opinar y no es saludable proponer alternativas que no son factibles.  Hay que intentar reconocer y diferenciar las alternativas que son posibles para el mediano plazo (<15 años) de las que son posibles para el largo plazo (> 15 años). Por ejemplo: Aunque tuviéramos mucho capital e incentivos, el mercado no sería capaz de instalar 15.000 MW de energía eólica en 10 años, simplemente no hay tiempo (lo mismo con solar, geotérmica, minihidro, eficiencia energética y la suma de las cinco). El tiempo sería una menor restricción si se planifica para el largo plazo.
  • 3: Que lo fundamental y donde es más necesario concentrar nuestras fuerzas es en lograr hoy un acuerdo y una estrategia energética de largo plazo. Los daños o beneficios de Hidroaysén son marginales a las consecuencias de largo plazo de no tener hoy una estrategia energética clara y acordada.

¿Necesita Chile energía para su desarrollo? SI.

¿El estadio nacional se quedará sin luz justo antes del penal decisivo que nos llevará a Brasil 2014? NO.

Hidroaysén no soluciona ningún problema de largo plazo, es simplemente un parche a una herida abierta que evita un mayor sangrado de mediano plazo. Una herida que se ha abierto por la falta de visión y planificación de los gobiernos de los últimos 30 años (por decir un número alto y al azar). ¿Es necesario poner ese parche? Tal vez. ¿Quién sangra más si no se pone ese parche? Sin duda los más pobres y el medio ambiente.

  • Se estima, bajo tendencias actuales de consumo y desarrollo, que Chile necesita duplicar su capacidad instalada cada 10 o 14 años (considerando un crecimiento económico aproximado de 7% y 5% respectivamente). Para los primeros 10 a 14 años Hidroaysén aportaría con el 20% de esa capacidad. Las alternativas para satisfacer esa demanda podemos clasificarlas principalmente en 6 grupos: 1. Energías renovables no convencionales (ERNC) 2. Ahorro, eficiencia energética (incluyendo generación distribuida) 3. Control de la demanda y “smart metering” 4. Fisión nuclear 5. Hidroelectricidad y  6. Carbón y otros combustibles fósiles.hidroaysenLa pregunta que es recomendable hacer para entender las alternativas reales a Hidroaysén es ¿cuánto puede aportar cada alternativa en función del tiempo considerando diferentes niveles de apoyo e incentivos, costos de inversión y operación, variabilidad y riesgos de esos costos, consecuencias ambientales, seguridad del suministro energético, factibilidad técnica, capacidad del mercado para proveer y capacidad de la institucionalidad chilena para adaptar la ley eléctrica a nuevas configuraciones del sistema eléctrico?Para el 2024 y realizando esfuerzos grandiosos, las energías renovables podrían aportar un 10% de la nueva generación (en energía no capacidad instalada). Si asumimos factores de planta cercanos a  25%, 30%, 60%, 85% para energía solar, eólica, mini hidro y geotérmica (y biomasa) respectivamente y sumada a la variabilidad de algunas, el real aporte a la capacidad instalada sería mucho menor a 10%. Pero relajemos los supuestos y supongamos que el aporte de las ERNC es de un 10% real de capacidad instalada. Las restricciones relacionadas al alto costo directo asociado a este nivel de aporte de ERNC y al alto costo indirecto asociado al respaldo necesario para controlar la frecuencia del sistema eléctrico, no serán profundizadas en esta columna. Conclusión, siendo extremadamente optimistas, podríamos suponer que el potencial de ERNC a la capacidad instalada del sistema es de 10% al 2024.

    El aporte del ahorro y eficiencia energética bajo supuestos muy favorables podría ser de un 10% adicional para el 2024. Estamos hablando de electricidad, no de energía como un todo, por lo que las alternativas para ser más eficiente se achican. Relajando supuestos nuevamente, y con el fin de que se entienda mejor el punto que se quiere mostrar, asignemos un 20% de aporte de la eficiencia energética y ahorro a la capacidad instalada requerida. Este aporte es probablemente no factible, pero quiero mostrar que aun suponiendo aportes que se indican como posibles en fuentes utilizadas por grupos de opositores a Hidroaysén, la suma final no hace factible las propuestas alternativas que se proponen. Hasta el momento, bajo supuestos extremadamente favorables, tenemos solucionado el 30% de la nueva capacidad instalada requerida para el 2024.

    La fisión nuclear podría aportar, pero ya estamos un poco tarde y solo sería factible para luego del 2024 si y solo si el país apoya esta tecnología y decide hoy la realización de este tipo de proyectos.

    El control de la demanda puede también aportar. Controlar la demanda significa mover la demanda eléctrica hacia horas de bajo consumo con tal de aplanar la demanda, subir el factor de planta del sistema eléctrico chileno y reducir la demanda máxima. Esto también tiene impacto muy positivo y será un requisito si se pretende aumentar la participación de autos eléctricos en Chile. Pero toma tiempo, muchos recursos y probablemente no tendrá un impacto significativo antes del 2024. Pero con el fin de seguir el juego, otorguémosle un 10% de aporte.

    Nos falta satisfacer un 60% de lo requerido y solo quedan las alternativas de la hidroelectricidad y las centrales a base de combustibles fósiles. El gas natural accesible para Chile se encuentra en los países vecinos y eso limita su aporte. A comienzos del 2007 el 35% de la capacidad eléctrica instalada Chilena funcionaba en base a gas natural proveniente de Argentina, suministro de gas asegurado en contratos de largo plazo con el país vecino. A fines del 2007, solo el 10% del suministro contratado estaba realmente cruzando la cordillera. Las consecuencias son conocidas. El carbón es un combustible altamente abundante, económicamente competitivo, cuya oferta es más segura por estar bien diversificada geográficamente. EL GNL es otra alternativa factible aunque más cara, así como el diesel.

    Se puede extraer de estos números que, en el mediano plazo, la alternativa a la hidroelectricidad son los combustibles fósiles, al menos en un 60% de la nueva capacidad eléctrica instalada que requiere el país antes del 2024.  Los altos aportes exigidos a las ERNC y a la eficiencia energética no son una alternativa a nada si no más bien un complemento a todo. A pesar de que a nadie le gusta escuchar que la alternativa a Hidroaysén es el carbón o los combustibles fósiles, me parece claro que en gran medida sí lo es.

    En ese contexto, y basado, dentro de otros argumentos, en la convicción de que el cambio climático es un problema real, grave y en donde todos debemos aportar, apoyo el proyecto. Hidroaysén podría contribuir con un 20% de lo que se requiere para el 2024 y a pesar de no ser el salvador de la crisis eléctrica chilena, podría aportar significativamente a reducir costos y emisiones en el mediano plazo.

    Sin embargo a lo anterior, pagar el precio cultural y turístico de Hidroaysen no tiene mucho sentido si en paralelo no se acuerda, diseña y aplica una estrategia de largo plazo que impida la existencia de “Hidroaysenes” cada 10 años. Esa es la labor que tenemos y la lucha que debemos pelear los que nos desvivimos por la industria energética y la sustentabilidad. Sin estrategia, en el futuro la decisión será más difícil; tendremos que decidir entre satisfacer un porcentaje alto de nuestra matriz con carbón o fisión nuclear. No tengo duda de eso. Nuestra tarea es lograr que ese porcentaje sea lo más pequeño posible.

Es importante aceptar que los elementos que limitan el impacto de las ERNC, la eficiencia energética, el control de la demanda, o incluso mayor integración internacional en la matriz eléctrica y en el mediano plazo, no solo tienen relación a costos, políticas e incentivos, sino que también al tiempo. El mercado, la legislación eléctrica, la política internacional y los sistemas eléctricos requieren de tiempo para cambiar, ese tiempo es oro y nuestra mayor limitante. Para el largo plazo podemos soñar con más libertad y podemos, asumiendo las respectivas desventajas, diseñar una matriz eléctrica y energética más cercana a lo que como país soñamos. Pero debemos comenzar a acordar y a diseñar hoy en día lo que queremos para los próximos 50 años. Conociendo las limitaciones, los costos y las consecuencias de lo que estamos eligiendo y de lo que no. Tomando en cuenta los impactos tanto ambientales como en la economía del país, en los más pobres y la seguridad del suministro energético, y por último, aceptando que a pesar de que no existe el desarrollo económico sin desarrollo energético y sin consecuencias ambientales, debemos elegir.

Fuente de la nota http://centralenergia.cl/2011/05/23/hidroaysen-una-verdad-incomoda/

*Central energía es una muy recomendable web, especializada en el tema energético de Chile. Entrega criterios técnicos, que sin duda ayudan a discernir el actual panorama “socio-político-energético”. Según la propia presentación, la página, que está desarrollada por tres ingenieros de la Universidad Católica, su desafío es convocar a otros entusiastas del futuro energético chileno. http://www.centralenergia.cl/energia-chile

WordPress Tags: Sustentable, Hidroaysen, ERNC, carbón, Ingeniero, Energy, Energías, Ahorro, Control, Fisión, Hidroelectricidad, electricidad, Central, energia eólica, geotérmica, chileno

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