ARQUITECTURA Y MEDIOAMBIENTE / El Correo – Navidad nº32


 

La columna de Luis Fajardo

Arquitecto / Vocero de PROTEGENAVIDAD

FAJARDO 

FAJARDO cara Hablar de arquitectura es adentrarse en algo esencial, es el lugar, la forma y la estructura donde habitamos. Desde que aparece el ser humano en la cadena de la vida ha sido una de sus principales ocupaciones, los vestigios arquitectónicos de civilizaciones antiguas nos hablan y explican las costumbres y formas de vida de esas comunidades, allí quedan expresadas las técnicas constructivas, las estructuras sociales sus valores y conceptos de belleza.


En la vida actual habitamos en nuestro hogar pero nos trasladamos por cientos de lugares, calles, oficinas, comercio, estadios, restoranes, colegios etc.  vivimos  en muchos espacios creados para múltiples y variadas actividades propias de la vida contemporánea.

Las comunidades los pueblos y las personas  crean su arquitectura, los arquitectos y un conjunto de colaboradores  construyen todo existente y el resultado es lo que identifica a esos pueblos, retrata su composición, su forma de convivir; allí queda plasmado el acontecer social, sus desigualdades, sus vanidades, sus ignorancias, sus vicios y virtudes, todo queda en la arquitectura de los pueblos.

Navidad tenia una identidad arquitectónica hasta el terremoto de año 1985. Se puede decir que hasta esos años la actividad agrícola era fuerte y movía la economía de este lugar; esto se venia haciendo desde siglos y tenía reglas bastante claras. El secano costero y la morfología de sus tierras determinaron  los tipos de cultivos y la estructura de propiedad de las tierras generaron el sistema de producción en base a las “medierías”, como también el poco dinero circulante originó probablemente el “mingaco” ,curiosa forma de organización en el trabajo productivo.

6075581645_fd287b5f3b La arquitectura de Navidad estaba generada por personas con costumbres y tradiciones fuertes y claras, la construcción se hacía con ideas ancestrales y materiales extraídos desde nuestra misma tierra, maderas para las estructuras, barro y paja de trigo para los adobes, tejas de barro cocido etc. y los conceptos arquitectónicos eran espontáneos, provenientes de las actividades agrícolas, y las condiciones de clima.

Luego de ese terremoto queda el 90% de las construcciones destruidas y empiezan a aparecer las viviendas prefabricadas por todas partes y se pierde la imagen arquitectónica de este bello lugar. Pero no solamente se pierde esa imagen, el mundo también estaba ya cambiando y la principal actividad, la agricultura se debilita de tal manera que no es capaz de sostener a la economía de Navidad y comienzan a desarrollarse planes de ayuda asistencial que terminan por confundir lo propio, lo esencial de esta comunidad. Aparecen las poblaciones, los balnearios, construcciones planificadas por organismos foráneos que no entienden lo que aquí pasa, mercados que no funcionan, sedes de pescadores que las tapa la arena, en fin, obras que no obedecen a realidades de nuestra comunidad y que provienen de políticas generales impuestas desde “afuera”.

El desarrollo y crecimiento de Navidad está poco claro en las personas y las autoridades, es necesario pensar, conversar, discutir entre nosotros cual es el futuro de nuestra comunidad, crear las imágenes de nuestro presente y futuro para conducir todo lo que se hace y construye de tal manera que se inviertan bien los recursos privados y públicos.

Personalmente pienso que hay tres vías principales para el desarrollo de Navidad y en torno a ellas deben concentrarse los esfuerzos que nos conduzcan al progreso y generen la identidad perdida por los terremotos y la modernidad. Una es la agricultura que si bien perdió fuerza es por esencia lo principal de esta comunidad, es necesario reconvertir la actividad agrícola y crear todas las innovaciones que nos conduzcan a una nueva agricultura, arraigada a nuestra topografía y condiciones de clima. La otra actividad esencial esta relacionada con el mar y podríamos llamarla actividad “acuífera” porque debe ser más amplia que la pesca, enfocándose a la producción de especies marinas, de ríos y lagunas.

Por último el turismo es parte de la vocación de Navidad.

En las tres vías debe estar presente algo fundamental : Cuidar el medio ambiente que es el principal patrimonio de este lugar.Todas las actividades deben respetar las inmejorables condiciones medioambientales que poseemos y no permitir, bajo ninguna circunstancia, que las obras necesarias para hacer progreso deterioren ese bien inmenso que es nuestro medio ambiente.

La arquitectura resultante de estas tres vías para nuestro progreso debe ser creada a partir de la premisa del cuidado de medio ambiente, ello nos llevara a encontrar los nuevos símbolos arquitectónicos que nos identifiquen en el futuro como la nueva Navidad.

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