RELATOS DE NAVIDAD / Sergio Sepúlveda / El Correo – Navidad Nº36 Especial Elecciones


COCINA A LEÑA 3

 

Un paseo por el pasado

“Soñar sentirse niño

sentado en la cocina,

escuchando los cuentos

de la vieja Paulina”

sepulveda 10Por Sergio Sepúlveda Cepeda

La cocina en el campo era el Fogón, en él ardía la leña para cocinar los alimentos y aprovechábamos el calor del fuego, para amainar el frío en los días de invierno. Ahí sentí, (en mi sueño de un paseo por el pasado, bajo una extendida calma),  un fuerte relincho como sonar de trueno, como el grito único que raja el silencio de la noche oscura transmitido en un “medio ambiente” en reposo. Sin duda era de mi caballo

“¡OH!, que lindo es mi caballo

que es tan manso y corredor,

tiene un trote que es muy suave

y un galope que es mejor.

Por los prados dilatados,

por las canchas largas y anchas

no me canso con mi manso caballito de correr,

salta zanjas y barrancas,

sudoroso no reposa,

la carrera bien ligera

me da mucho más placer”

 

Con el corazón que se remece,…

… prosigo mi soñar sonámbulo entrando a la “pieza de estar” ubicada junto al dormitorio que era de mis padres, lugar de convivencia y concordancia familiar, donde la vida era muy feliz. Acostumbraba la habitación tener un brasero con brasas encendidas la mayor parte del tiempo durante los días helados. Allí podíamos freír huevos revueltos, asar charqui de vacuno, preparar leche con café de habas o tomar mate con pan y mantequilla hechos en casa. Cerca del calor mi gato acurrucado, me hace recordar una estrofa.

“Mi gato pequeño

está siempre con sueño,

ahí runrunea y duerme

en el día acaso pensando

con gran alegría en todas las ratas

que va a manducar.

De noche en acecho,

está bien derecho,

no duerme ni chilla,

si pasa una rata al tiro la pilla,

le clava las garras

y ¡zas!, la mata”

Desde esa residencia hogareña,…

… podían contemplarse el cerro y la llanura. Llegados los días bonitos exclamábamos.” Llegó la primavera los campos ya adornó trayéndonos las flores que otoño se llevó”. Viendo la explanada, bajo visualización, recitábamos.

“Un mozo trae por el sendero

sus herramientas y su morral,

otro que agita su gran sombrero

busca una vaca con el ternero

para ordeñarla junto al corral”.

Agregando,…

“Que alegre y fresca la mañanita

me agarra el aire por la nariz,

los perros ladran,

un chico grita

y una muchacha gorda y bonita

junto a la piedra muele maíz”. 

Además desde ese aposento escuchábamos una suave voz femenina…

Era de una bella niña que llegó junto a su madre a vivir en la vecindad. Venía desde un fundo cercano, huyendo de los  acechos y acosos del hijo del patrón. Ella nos hacía recordar.

“Tiene 15 años ya Teodorinda

hija de Lucas el capataz,

el señorito la halla muy linda

ojos de pena

boquita de guinda,

¡deja que crezca dos años más!”

Con el ansia de los recuerdos entro al “cuarto oscuro”…

… fue la pieza en que se guardaban  las disponibilidades alimenticias y los objetos de valor de la familia, para buscar algo ahí había que hacerlo con  luz de vela o de linterna. Ahora era una ruina con sus muros derrumbados, la luz entraba por todas partes.  Hallé unos libros en el suelo, uno abierto donde sacudiéndole el polvo a la página se podía leer.

“La mujer que da en querer,

para todos tiene sal

y es salero universal,

el amor de la mujer.

Más si da en aborrecer

aquello que más amó,

no tiene sal diré yo,

por cuya razón se infiere salero

con sal si quiere,

salero sin sal si no”

Siento que alguien pasa por nuestra calle…

… la principal y una de las dos con que contaba mi aldea. Es el profesor  de la escuelita de mis amores, hoy destruida y derrumbada por vientos, lluvias y temblores. De inmediato me hace recordar el 7 que obtuve cuando me hizo recitar.

“¿Dónde vas dijo la fama?

A Chile dijo la Historia,

voy a conquistar la gloria,

voy donde el deber me llama.

Lejos del mar soy marino,

y en las minas soy minero

y en las bombas soy bombero

y el desierto es mi camino

y en la guerra soy soldado

y en mi patria soy chileno.

Moriré cual leal y bueno

por mi Chile idolatrado”.

Más otro 7 no muy merecido cuando le recité…

“Que linda es la rama

la fruta se ve,

si lanzo una piedra

tendrá que caer.

No es mío este huerto,

no es mío lo sé mas,

yo de esa fruta quisiera comer”

Como si rodará, voy sin dificultad al cuarto que fue mi dormitorio…

… lo encuentro con una gruesa capa de polvo, pedazos de muros desprendidos y partes húmedas por goteras de lluvias caídas a través del tiempo.  En él, hallo un cuaderno casi destruido pero, donde aún se podía leer un poema entero y mirar parte de otro totalmente desteñido. Felizmente a salvo era el de “Los Motivos del Lobo” poesía que amaba en mi adolescencia.

“El varón que tiene corazón de lis,

alma de querube, lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo,

las fauces de furia, los ojos de mal:

¡el lobo de Gubbia, el terrible lobo!

rabioso, ha asolado los alrededores;

cruel, ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertos y daños”

 

Todo es ensueño, en un paseo por el pasado.

Apabullamiento de recuerdos dejados, a veces también, por los avatares o vicisitudes en la vida – historias camufladas con casas derrumbadas en largos años – recuerdos de familias unidas cual racimos y apretadas como mazorcas con granos difíciles de separar – imagines de mujeres acicaladas y empingorotadas montando de un brinco en sus briosos y brillosos pingos o corceles – amor de adolescencia embarullador aliado con embaucamiento llenos de irresponsabilidad – niños en la escuela jugando con el trompo y a las bolitas, discutiendo entre ellos con muecas, musarañas, morisquetas y cachañas, sin las obscenidades groseras de hoy – escaramuzas con amenazas para ahuyentar al toro bravo y amurriado que había invadido nuestro patio de juegos – jauría con trifulcas, camorras y peleas antes de saltar la liebre, en los sucesos de caserías —  y tantos otros recuerdos imborrables, que se haría estrecho un librito para contarlos.

Llega la hora de despertar…

…  fue un sueño alegre, reparador,  benéfico.  Los golpes, ruidos, nerviosismos y traqueteos ciudadanos o de la ciudad me hacen sacudir mi cuerpo para zambullirme en la actual realidad.  Pero, pienso.

¿Qué es el presente al que me someto? 

La respuesta que tengo.  El Presente es el límite o deslinde divisorio entre el pasado con el futuro.  Sobre esta línea que avanza, va montado el presente galopando hacia el futuro, dejando atrás una siembra de pasados, de pretéritos o del ayer para también terminar en lo último, el presente en un pasado. El pasado crece en desmedro del futuro que se achica, disminuye hasta volverse pasado.  Con la muerte del ser humano todo termina haciéndose pasado, por eso cabe preguntar. 

¿Pasado hacia donde nos empujas? 

No llega respuesta, la única la tenemos los creyentes los que tenemos necesidad y hambre de Dios, para lo cual necesitamos Fe y Esperanza en acción haciendo la Caridad.

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Un comentario en “RELATOS DE NAVIDAD / Sergio Sepúlveda / El Correo – Navidad Nº36 Especial Elecciones

  1. En la Escuela de Atacalco,allá por el año 54-55,todos los lunes tenía que recitar una poesía..Adonde vas dijo la fama?a chile,dijo la historia,voy a conquistar la gloria,voy a donde el deber,me llama……..En plena cordillera de los andes,con el profesor Valenzuela..

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