LA INOLVIDABLE HISTORIA DE UNA APODERADA DE LA MESA 1 DE MUJERES DE NAVIDAD – Por Marisol Cabello


Mi experiencia en la mesa 1

Columna de Marisol Cabello MoscosoMarisol Cabello MoscosoVecina de Navidad

Una experiencia singular me tocó vivir el domingo 28 de octubre último, cuando acepté entusiastamente ser Apoderado de Mesa y comprometerme con las candidaturas a Alcalde y Concejal de mi cuñado y sobrino, ambos con profundas raíces en esta Comuna, (aunque se les desconozca), que bajo el legítimo derecho que le asiste a los ciudadanos chilenos que cumplen con los requisitos para ser candidatos, se comprometieron a impulsar el cambio en la Comuna,  propósito que muchos apoyaron en las urnas, y que seguirán apoyando muchos más,  sobre todo cuando se percaten que tuvieron la oportunidad histórica de ser protagonistas de un legítimo y necesario cambio de autoridades en Navidad, y que por temor, indiferencia, o decisión propia,  no aprovecharon el momento…, pero ese tema es para otro artículo.

En un proceso de elecciones, según la nueva Ley Electoral 20.568, publicada en el Diario oficial del 31 de enero del 2012, el Apoderado Electoral es quien representa los intereses de uno o más candidatos y tiene derecho a instalarse en un local de votación y/ o al lado de los miembros de las mesas receptoras de sufragios, observando los procedimientos, formulando las objeciones, y cuando corresponda, exigiendo que se deje constancia de ellas en las actas respectivas, todo esto me tocó hacer, y lo hice todo.

Cuando a uno lo nombran apoderado le dicen: “tú tienes que cuidar los votos de nuestros candidatos”, y te pasan varios manuales y normativas que respaldan dicha función, entonces te aparecen unas “mariposas en el estómago” porque te pones nervioso y dices, ¿con cuántas personas iré a pelear?

Más que eso, mucho más que eso es ser apoderado de mesa como está definido en la ley, es ser receptivo, empático, sagaz, determinante en tus principios, defensor, sicólogo, asistente social, un poco abogado, un poco divertido en los momentos de aburrimiento, en fin, una variedad que te enriquece por lo bueno y lo malo que vives.

Mesa 1 de mujeres - Gimnasio de Navidad Llegué a las 07: 30 am a la Plaza General Bonilla, que lleva dicho nombre en honor del padre de un querido amigo, recientemente nombrado Embajador en Jamaica. Ese era el lugar de reunión de los apoderados para empezar la jornada, que nos recibió con un hermoso sol primaveral que entibiaba esa fría mañana costina, siendo la primera noticia en comento,  un fuerte terremoto acontecido en Canadá, país del cual venía recién llegando, luego de participar como delegada de mi país, en un importante simposium internacional sobre la implementación mundial de los pasaportes y cédulas de identidad electrónicas, (con chip sin contacto), documentos con nuevas tecnologías que tendremos en Chile a contar de septiembre del 2013, (y por supuesto también en Navidad).

Me alegré de estar de regreso en mi valle florido, tranquila y dispuesta a cumplir con mi deber cívico de “guardiana de votos”, a diferencia de otras oportunidades anteriores en que fui Vocal de mesa.

Fui presentada, empadronada y a hacer la pega!!!.

Llegué a la Mesa 1, en vías de constituirse, a cargo de cuatro señoras muy compenetradas en su función que me recibieron amablemente, por tanto no me sentí intrusa, como me dijeron que a veces se trataba a los apoderados, pero fue por poco rato, hasta que el señor Delegado Electoral, Ministro de Fe de este proceso, ante una consulta que le dirigí, me expresó en su mejor castellano navideño y a viva voz “no me intervenga la mesa”!! , eso fue lo que definí en ese momento como “cuidadito con meterse más allá de lo autorizado”, pero como una Cabello más que soy, mi respuesta fue inmediata: “primero, no es necesario que levante la voz y segundo, mis derechos dicen claramente que puedo hacer todas las consultas que requiera”. Bueno así nos iremos, dije yo…. pero la energía positiva  de las señoras Vocales a quienes caí bien desde el principio, gracias a Dios, y que tomaron en cuenta algunos aspectos de mi experiencia anterior como Vocal, me hicieron sentir muy pronto como en casa y con el acontecer del día, ese encuentro áspero con el señor Delegado, no pasó de ser una anécdota, ya que ambos descubrimos que nos conocíamos desde que él era pequeño e iba a la casa de mis padres en Las Brisas, de la mano de su padre.

El proceso de votación empezó, y también lo poco grato.

No podía creer cómo, ya en una larga fila, a las 08: 30 am, decenas de señoras ancianas venían dificultosamente a votar, pedían asiento, agua, lentes para poder leer,  ayuda para completar el voto, ayuda para doblar el voto, etc, entonces me dije, ¿acaso no se les informó a estas respetables señoras que no era obligación venir a votar? , no supieron que la nueva ley del voto voluntario las favorecía especialmente a ellas por sus dificultades físicas y por su edad?  Ellas vinieron sin conocer que tenían por primera vez ese derecho,  vinieron de los cerros, de las vegas, de los bajíos, de las quebradas, de las costas, a pie, en carretas, en vehículos públicos……..….pensé, loable que lo hayan hecho, cumplen con un deber cívico. Hasta que la primera de ellas, de alrededor de 85 o más años, visiblemente agotada y sentada al costado de la mesa me dijo tímidamente…

“señorita, nos dijeron que si no votábamos tendríamos que pagar una multa, por eso muchas estamos aquí”! Otra agregó, “me dijeron que cuando uno no vota queda identificada y a una la podían acusar!”, otra me dijo, “si no votaba me dijeron  que pensara en que soy pensionada ¿¿¿¿………?????!!!!!

Dios mío dije, como tanto abuso hacia estas señoras ancianas. Algunas se veían muy deterioradas, transpirando, otras con la presión alta, con sus ojos visiblemente cansados y varias muy solas, pero estuvieron ahí a primera hora de la mañana.

Eso no fue todo, el panorama más triste se produjo cuando llegaron unas señoras muy mayores, con grandes dificultades para caminar, otra con una evidente ceguera, otras con muletas, y lo más grave, cuando tipo cuatro y media de la tarde, aparecieron frente a la mesa  de votación, dos mujeres vestidas de negro, trayendo a una anciana postrada en una silla de ruedas, que no hablaba, sólo miraba fijamente con sus ojos inquietos y asustados, y entonces dijeron: “nos mandaron del hogar de ancianos para que ella vote”, y acto seguido exhibieron una cédula de identidad vencida el año 2007, cinco años hacía que esa señora no tenía un documento de identidad vigente…

No puedo describir la impotencia y la tristeza que sentí ante ese abuso descarnado, ante la violación a los derechos de esa anciana que era utilizada en su derecho a voto. Una de sus acompañantes dijo que era su yerna,  será su nuera le indiqué, si claro soy su nuera, respondió, pero no presentó documento alguno que así lo acreditara. Entonces, quien votó con ella, no lo sé, pero así fue, era más que evidente que la señora postrada no sabía en ese momento por qué estaba ahí.

Su cédula de identidad  además de vencida, no era del sistema vigente de cédulas, era del sistema antiguo que ya nadie puede usar en el Estado de Chile, por lo tanto el vencimiento de dicho documento era discutible, al menos para mí. Manifesté mi rechazo absoluto al abuso que se estaba haciendo de esa persona y pedí consultar al “Experto de Identificación” que debió haber estado en la oficina del Delegado Electoral,  con una identificación notoria en su cuerpo como lo dice la normativa y como lo expresó por la prensa el Director Nacional del Servicio de Registro Civil e Identificación, pero dicha persona brilló por su ausencia,  no se le pudo entonces consultar para que dijera que la ley no había indicado un tope de vencimiento, que fue algo que nos mantuvo en discusión por un rato.

Las señoras insistieron una y otra vez que eran mandadas, ¿quién las mandó? ¿qué pasó aquí con los derechos humanos de esa digna señora anciana postrada y sin habla, que fue sometida a esa presión indebida que pudo ocasionarle un grave daño? Un hecho inhumano, reprochado por todos los que rodearon la mesa ante mi indignado reclamo y el de los otros dos apoderados, que miraban con lástima a esa anciana enferma, víctima del causante de tal acto de inhumanidad!!! La Presidenta de la mesa, luego de divagar, y consultar al Delegado Electoral autorizó el voto de la señora, pienso que fue la única vez, que la señora Presidenta, no tuvo el tiempo suficiente para pensar su decisión.

La queja de los apoderados quedó estampada en las actas correspondientes con el avenimiento de la mesa, por considerarlo un abuso a los derechos humanos, digno de ser denunciado.

Respecto al Experto de Identificación a quien nunca vi ni pude consultar, ni las integrantes de la mesa tampoco, fui informada el martes siguiente, ya que hice las consultas pertinentes,  que habría estado, (no sé cuánto tiempo),  en la oficina del Servicio Registro Civil, entregando  cédulas de identidad.

Al avanzar la hora de cierre de la mesa vinieron las últimas personas, entre las cuales, una señora  sin cédula de identidad preguntaba si podía votar. Cerrada la votación, se inició el escrutinio que mostró lo mejor y lo peor de un grupo de seres humanos, que rodeados de un ensordecedor bullicio reinante, se agolpaba alrededor de una mesa absolutamente insuficiente para contener los votos de los Concejales, pero con espacio de sobra para los de los Alcaldes.

Allí había todo tipo de personas, las que están atentas al recuento de los votos, las que alegan sin motivos claros, las que provocan, las que no entienden ni saben nada del proceso, las que miran, las que tocan, y los apoderados que luchan hasta llegar casi al enfrentamiento, por los votos de sus candidatos.

Dicen que hay gente que roba los votos, por lo tanto me mantuve muy atenta, mientras más de un candidato nervioso no escuchaba que su nombre se cantara a viva voz, mientras otros sonreían al saber que estaban siendo elegidos, porque para algunos “el fin…………justifica los medios” .

Recuerdo con simpatía a las señoras integrantes de la mesa, responsables, jugadas, y alegres, a quien el SERVEL no entregó ni siquiera un café, como sí me sucedió a mí cuando fui Vocal, por eso les proporcioné algunas bebidas y alimentos, a riesgo de ser denunciada por algunos candidatos que ingresaron al recinto, y que nunca me sacaron los ojos de encima……………….

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